RECETA CONTRA LA CRISIS
Que estamos bajos los efectos de una crisis económica parece evidente, aunque estas situaciones siempre afectan de manera más acuciante a los mismos de siempre, a los pobres. La historia se repite de nuevo. Los que amasan grandes cantidades de dinero siempre sacan tajada de cualquier situación. Si tuvieras liquidez, ¿no comprarías pisos ahora que están bajando? Es un ejemplo llano y ramplón, pero a veces las verdades se caen por su propio peso.
Yo padezco esta crisis como la mayoría de los mortales; mi recaudación diaria se a visto seriamente afectada, y veo a mi alrededor que la gente que tiene pequeños negocios está nerviosa y preocupada. Pero siempre he pensado que a los autónomos nunca nos faltarán mi duros en el bolsillo.
En cambio los obreros que se quedan en el paro tienen un problema más complejo: En primer lugar tiran de la prestación del desempleo. Pero esta no es eterna, y según nos dicen, esta situación va a durar un par de años. Así que, cuando se les termine la prestación, si no encuentran trabajo, ¿qué van a hacer?
Siempre he pensado que en esta sociedad moderna, el trabajo está para quien quiere trabajar, y mi oficio no está mál del todo. ¿Qué os parece si os digo que en el taxi hacen falta conductores? Sí, hasta en esta época de falta de trabajo hay demanda de conductores de taxis. Eso sí, es un trabajo que a veces puede resultar duro, o tedioso, pero también tiene ratos de grandes satisfacciones.
Tengo varios amigos que están en edad de trabajar, y no tienen trabajo. Y cuando les comento que en mi oficio tienen posibilidades reales, cambian de tema. Cielos, a veces me hacen sentir como un apestado. Pero bueno, yo llevo dando vueltas por Madrid 18 años, y este trabajo me ha proporcionado una casa y una manera de mantener a mi mujer y a mi hija de manera digna y provechosa.
Por eso me parece que cuando anuncian esas subidas del paro en este país, me parece que a veces la gente no necesitará tanto esos trabajos cuando se pueden permitir el lujo de pasarse más de un año en casa sin hacer nada, siendo conscientes de que existen otros trabajos que ellos rechazan de manera sistemática sin saber como funcionarían en ellos.
Bueno, cada uno que haga lo que le de la gana con su vida. Como decía mi abuela, "Qué hambre de quince días".