ME TOCÓ LA CHINA
Mi relación con el pueblo chino es escueta. Por una parte, reconozcamos que la colonia china de Madrid no destaca por su sociabilidad, y por otro lado tengamos encuentaque somos culturas tan distintas, que enterdernos resulta muy, pero que muy dificultoso. Usan mucho nuestros servicios; se mueven en taxi con asiduidad, pero nuestra comunicación se limita a que ellos me expliquen entre balbuceos a donde van, y yo les intente comprender adivinando en muchos casos a donde se dirigen más pormi instinto que por sus indicaciones.
El otro día recogí a una chinita muy jóven y muy guapa. Eso sí, de español, inglés o francés, nada de nada. La muchacha sólo hablaba uno de los cuantiosos dialectos chinos (creo). Creí entenderla que iba al aeropuerto. Se lo repetí dos veces, "Aeropuerto?" Ella asentía con la cabeza. Como no estaba convencido, le enseñé un catálogo que tengo donde viene explicado de qué terminal salen las compañías aereas. Me señaló el "terminal 1". Bueno, parece que la chinita sabe donde va. Pero algo me decía que la cosa pintaba mal. Me puse en camino mientras ella se acomodaba en el asiento, parecía tranquila, lo cual me infundió cierta confianza. Por el camino ubiqué a mi pasajera en un cómic "manga" cualquiera. Cierto, la muchacha tenía los ojos muy grandes, y una candidez y fragilidad digna de un personaje de aquellos cómics. Cuando entramos en el recinto del aeropuerto, me sentí extraño, la confianza que me dió la muchacha se esfumó de repente, sin explicación, mi instinto me dio una bofetada que me hizo volver a la dura realidad... cuando paré el taxi en el terminal 1 del aeropuerto, miré hacia atrás, y la chinita me dijo: No, Oporto. ¡CIELOS, Oporto, no aeropuerto! Ella quería ir a la otra punta de la ciudad, pero a la otra punta de verdad, como a más de media hora de donde estábamos. "Tierra, trágame", pensé. ¿Y qué la digo yo ahora, si no me entiende ni una palabra y a todo me respondía diciendo que sí y sonriéndome de una manera algo estúpida?
Puse cara de sorprendido, peroen una centésima de segundomudé mi gesto a la resignación que merecía esta situación tan incómoda como contraria a mis intereses. Tragé saliba, apagé el taxímetro y me dirigí hacia donde mi pasajera quería ir. Ella no se inmutó demasiado, se limitó a acomodarse en el asiento trasero de nuevo, y cuando llegamos a su destino me pagó (le cobré menos de la mitad), me dirigió una sonrisa de agradecimiento y se bajó sigilosa y ¿feliz?
No sé, no me sentó tan mal como me debería haber sentado. Me dió un poco de lástima, estar en un sitio donde no te puedes comunicar con los demás no debe ser fácil. Pensé que en cierto modo la eché una mano. Me sentí un poco contrariado, pero tranquilo. Me sentí bien, y yo también la despedí con una sonrisa.
juancar dijo
ESO TE PASA POR NO SABER CHINO. ALA YA SABES A ESTUDIAR CHINO.
NO DES IDEAS AL AYUNTAMIENTO QUE NOS HARAN ESTUDIAR CHINO, YA VERAS,O PONDRAN TAXISTAS CHINOS COMO DICEN QUE NO HAY SUFICIENTES TAXIS EN MADRID.................
2 Diciembre 2007 | 09:47 PM