Es triste pedir
Ayer me ocurrió algo que me me dejó perplejo. Cansado de dar vueltas por las calles, una noche en la que el trabajo escaseaba, me paré a la puerta de un bar para tomarme un café que me hiciese la noche más amena. Justo cuando me dispongo a abrir la puerta de la cafetería, escucho una voz que refiriéndose a mí me dice:
-Pernoda, ¿me podrías hacer un favor?
La voz era femenina. Me volví, y me encontré con dos adolescentes de unos trece o catorce años. Teniendo en cuenta que nadie, y menos a esa edad, va pidiendo favores a desconocidos, con tono suave para no parecer descortes, contesté: "Bueno, depende de qué favor"
-¿Podrías comprarme una cajetilla de tabaco en el bar?
Acabáramos. A estas, debido a su aspecto infantil, no les venden tabaco y están buscando desesperádamente a alguien que se lo consiga. "Uf, me parece muy feo eso que me pedís". En un momento se me pasó por la cabeza mi situación a la edad de estas niñas. Yo, desgraciadamente, comencé a fumar a su edad. Eso sí, entonces el tabaco lo conseguíamos en cualquier lado sin dificultad. Y fumé y fumé hasta querer dejarlo y no poder hacerlo. Y cuando consigues dejarlo, reconoces que el tabaco te ha dejado huella. Pensé que era bueno dificultarles el acceso al tabaco, aunque hace unos años pensara que es una medida estéril y represora.
Pero claro, puesto en su lugar, comprendo perfectamente a estas chicas. Pero no puedo ayudarlas a seguir fumando, aunque no sirva para nada, ya que alguno que dude como yo dudé, accederá a sus deseos y les sacará una cajetilla de Fortuna. Pero me mantuve en mi lugar de ex-fumador, en mi sitio de padre de familia. Fui responsable y les dije: "Uf, me parece muy feo eso que me pedís".
-Pero si mi madre me lo compra.
-Pues chica, que te lo compre tu madre.
-Es que no están en casa...
Estuve a punto de satisfacerlas. Pero mi conciencia no quedaría tranquila. "Lo siento, chicas, sé que es duro, pero es así." Entré en la cafetería. Mientras saboreaba mi café cortado pensé en darlas una charla al salir, ya sabéis, soy un ex-fumador, pensároslo bien, esto es una estupidez, no vais a crecer debido al tabaco, ojo con el cáncer de mama... Y al salir seguían allí. Sentí que era una idea estúpida la de sermonearlas, así que las sonreí y les deseé suerte. Me devolvieron la sonrisa.
umbrio dijo
Primer mensaje en tu blog, amigo. Ciertamente, creo que has actuado correctísimamente. De nada hubiera valido la charla, aunque algunas veces merece la pena intentarlo. Te lo dice alguien que trabaja cada día con jóvenes, aunque eso si: no soy ex-fumador, sinó más bien todo lo contrario; Fumador tontito. Tonto si, porque de 32 años que tengo, vengo fumando desde los 26, véase 6 años, cuando lo más sencillo era ya no empezar.
Pero amigo, que tu conciencia no traicione porque, efectivamente, alguna otra mano apretaría el botoncito del "su tabaco, gracias".
17 Noviembre 2007 | 05:42 PM