¿Conocéis al famoso peluquero Rupert? Pues chicos, el otro día lo llevé en mi taxi al centro de la ciudad, y me pasó algo curioso:
En primer lugar, debo decir que me pareció hombre sensato e íntegro. Su manera de dialogar era caval, relajada y nada estridente. Vamos, que no es una loca como me lo imaginaba. Pero metió la pata; os explico.
Se subió al taxi acompañado de una señorita de mediana edad y un hombre jóven con muy buena planta. El hombre jóven se sentó a mi lado, en el asiento de delante, mientras que Rupert y su acompañante femenina se sentaron enla partede atrás. Desde que entraron en el taxi, Rupert tomó la palabra, y su tema de conversación versó en todo momento en torno a la manera de vivir Alemana. Si, alabó la personalidad de los alemanes, digo yo que el personaje habrá comprobado lo que decía en primera persona, ya que parecía muy convencido. Según él, cuando viajas en un avión rodeado de alemanes, el silencio se adueña de la situación desde que embarcan, hasta que deshembarcan. Parece ser que todos los alemanes nacen con un libro entre las manos. Los alemanes son el pueblo que más lee en el mundo (siempre en palabras de Rupert). En los restaurantes alemanes la gente come, no habla (y digo yo, para eso me quedo comiendo en mi casa). Son un paradigma de educación y buen hacer. En cambio los españoles somos mal educados, hablamos demasiado alto, y protestamos por todo. La mujer que acompañaba a Rupert, le quiso rebatir sus argumentos diciendo que la personalidad latina es notablemente distinta, y no por eso es mejor o peor. Pero Rupert, "erre que erre". Y no digamos en el cine, los alemanes no van al cine a comer como los mal educados españoles.
Pues se dio el caso de que para llegar a la dirección a la que íbamos, teníamos que dar un pequeño rodeo, ya queno se puedeentrar en la calle "Cavabaja" directamente por donde íbamos porque el giro está prohibido. Y no se por qué, a mí me daba a la nariz que la pequeña vuelta que debíamos dar no le iba a gustar a Rupert. Cuando giro a la izquierda, Rupert me dice. ¿Cómo no entras directamente a la calle "Cavabaja"?
-Oiga, el giro está prohibido, pero por aquí se entra muy bien.
Y es verdad, la vuelta que hay que dar es mínima.
-Pues la mayoría de sus compañeros hacen el giro prohibido.
Se hizo un silencio en el coche, yo no sabía si decirle lo que por suerte dijo el hombre que tenía sentado a mi derecha:
-Rupert, los taxistas en Alemania no harían nunca este giro, ya que al estar prohibido es de mala educación hacerlohacia los demás conductores.
La mujer de atrás rompió en carcajadas y a Rupert se le quedó cara de gilipollas. Yo me reí para mis adentros; por educación...
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jajajaja, muy buena contestación por parte de su amigo.
En una cosa llevan razón, los latinos tendemos a levantar el tono de voz (sobre todo españoles e italianos), ellos hablan en un tono muy suave, pero de eso a que sean mas educados, di conmigo, que no. Hay de todo, como en botica.
Un saludo taxista!