RETRATO DE UN PATÁN
Atentos el cliente que me eché al taxi el otro día. Fue el Martes a las doce de la noche. Un tipo bien vestido, de unos sesenta años, y con cara de garrulo millonaro (no tenía dos cejas, solo contaba con una que le atravesaba la frente de lado a lado). Me levanta la mano para que le pare. Le recogo y sin presentación alguna comienza a hablarme como si me conociera de toda la vida. Bien, yo estaba bastante aburrido, así que le seguí el rollo. Lo primero que me dijo es que diera una vuelta a la manzana para ver si vehíamos alguna prostituta. Vale, en esa zona las hay. "Pero no me voy a ir de putas, no creas". Yo a lo mío. "Me tienes que llevar a casa porque he bebido cuatro copas y no quiero que me quiten el carnet de conducir". Hasta aquí, todo normal. "Menudos hijos de puta estos del gobierno, ya no se puede uno divertir como antes". Asombro moderado. "El otro día me paró la guardia civil, me hicieron la prueba del alcohol, y como dí positivo me han metido una multa de la leche". Esto se pone interesante. A partir de este punto, empecé a "flipar" con el tipo este. Resulta que cuando le paró la policía, a las tres de la tarde, el se hizo el tonto y no detuvo su mercedes. La patruya le siguió, y claro, tuvo que detenerse. Él les dijo a los agentes que con franco eso no pasaba, que él era un ciudadano de bien, y claro, los agentes se cabrearon más y le denunciaron por darse a la fuga, alcoholemia y demás improperios que le dirigió el amigo. Pues el tipo este comenzó a lanzar insultos al gobierno y claro, se descubrió su pelaje. "Yo soy de derechas, de los de antes. Estos del PP no valen para nada. Mira chaval, soy economista, tengo una empresa que desde que gobierna el partido socialista tiene pérdidas, ¿a tí qué te parece?" Yo en estos casos suelo dar la razón al cliente, por curiosidad, para ver a donde va a parar. Al fin y al cabo no le volveré a ver en la vida, ¿y qué me cuesta hacer sentir bien a mis clientes?
Pues seguía con la misma canción. Yo le caí bien. "Pues es raro ver a chicos jóvenes como tú que sean de derechas" Ya sabe, jefe, es cuestión de sentido común. Y él se inflaba de gusto. Me intentó convencer de que el comunismo es la lacra de este mundo. "Pero jefe, -le dije yo- si el comunismo hace años que no se estila". "Ya, ya, pero los socialistas siguen sus mismos pasos. El intervencionismo del estado sólo vale para arruinar el país. Y así estamos, en el tercer mundo" Y vuelta la burra al trigo... "Pues los guardia civiles que me multaron el otro día me van a meter un paquete de la leche. He contratado a una buena abogada, y no ha hecho nada, si eso me pasa a mí por fiarme de una mujer. Si es que en este país ya no se vive como antes. Ya no hay putas por la calle, y no puedes beber unas copas a gusto". Yo en mi lugar, amén a todo. Llegamos a su casa, una casa grande, cara y buena. Me dio una propina generosa y se despidió encantado de mi compañia.
Me dio pena. No sé por qué, ya que estaba delante de un besugo adinerado con ideas arcaicas que inquietan a cualquiera. Su esposa, encantada de lucir grandes cuernos en su testa, producto de los devaneos nocturnos de su marido con putas baratas. Pero su aspecto de cro-mañón me infundía lástima, quizás lo que me fastidia es que existian tipos así y que además les vaya tan bien. Ahora son inofensivos.
Algún día se dará cuenta de que él no vive tan bien como antes porque los demás vivimos mejor que nunca. Estos tipos tienen dinero, pero ya no tienen el poder con el que arrollarnos a los demás, y eso me reconforta. ¿No creéis?
Aquí os lo dejo, más papista que el papa, todo un patán en peligro de extinción, afortunadamente.
Señora Nostalgia dijo
Hola Crescen:
Interesante tu historia, y la verdad manejaste al "tipejo" con inteligencia. Y digo tipejo, porque el hecho de ir bien vestido, tener dinero y vivir en una casa buena, no quiere decir que sea decente. Como tampoco quiere decir que sea un patán por ser de derecha o de izquierda. Mira que existe bastante "metralla" en los dos bandos. Un saludo.
27 Enero 2007 | 10:07 PM